Hemos llegado a las 10 de la noche, hora de Moscú , y después de media hora esperando que la funcionaria de turno vaya controlando uno por uno los visados tomándose todo el tiempo del mundo, puse un pie en Rusia. De momento no hemos podido ver mucho de la ciudad. Eso si, las calles y las distancias, enormes. Sin tráfico, cosa que mañana comprobaremos, hemos tardado una hora desde el aeropuerto hasta el apartamento.
La primera impresión es que la ciudad esta llena de neones de todos los colores anunciando de todo. Carteles gigantes en azoteas, pantallas enormes al estilo Japo con vídeos, carteles de todas las tiendas... hasta una tienda de muebles que con tanto neón parecía un casino de Las Vegas. Una curiosidad es que las grandes cadenas de supermercados abren 24 horas. Eran las 11 pasadas cuando hemos parado a comprar algo de cenar, shashlik (brochetas de pollo marinado con verdura), un par de ensaladillas: riba pod shuboy (literalmente pe
scado bajo un abrigo ) y otra de col
fermentada tipiquísima por estos lares. Además pirogki, unos bollos, como un brioche dulce, rellenos de col con carne, buenísimos.
Ya no tan cerca del centro todos los edificios son muy parecidos. Edificios altos, de 15 plantas, separados por zonas verdes y plazas de parking para los vecinos.
A partir de mañana, ya con luz, empezaremos nuestra visita.
Escrito por: Suso